Síntomas de bujías de precalentamiento gastadas en el diésel

Síntomas de bujías de precalentamiento: piezas sobre banco de taller

Si tu diésel tarda una eternidad en arrancar las mañanas frías de invierno, o suelta una nube de humo blanco nada más encenderlo, es muy probable que las bujías de precalentamiento estén empezando a fallar. Son piezas pequeñas, pero esenciales para que un motor diésel arranque bien en frío.

Te explicamos los síntomas de bujías de precalentamiento gastadas, cómo diferenciarlos de otras averías y cuándo toca cambiarlas.

Qué son las bujías de precalentamiento y para qué sirven

Las bujías de precalentamiento, también llamadas calentadores o bujías incandescentes, calientan el aire dentro de la cámara de combustión antes de que el motor arranque, sobre todo en climas fríos.

Cuando funcionan bien, apenas se notan. Al girar la llave de contacto, la corriente eléctrica hace que estas piezas se calienten en cuestión de segundos hasta superar los 800-1.000 ºC. Ese calor eleva la temperatura del aire en el cilindro para que el diésel se encienda correctamente. Cuando empiezan a fallar, aparecen los síntomas de bujías de precalentamiento defectuosas que repasamos a continuación.

Dificultad para arrancar en frío, el síntoma más claro

Es, con diferencia, el síntoma más evidente. Si tu diésel tarda mucho más de lo normal en arrancar en mañanas frías, o necesita varios intentos antes de encender, es muy probable que una o varias bujías de precalentamiento estén fallando.

Cuantas más bujías defectuosas tenga el motor, peor será el arranque y más claros los síntomas de bujías de precalentamiento gastadas: con una sola bujía en mal estado el arranque puede resultar algo más lento, pero con varias averiadas, el motor puede llegar a no arrancar en absoluto, según recoge este análisis de Autodoc Club sobre bujías incandescentes diésel.

Humo blanco o azulado al arrancar

Aunque es normal ver algo de humo blanco ligero al arrancar en frío, si es abundante y persiste más de unos segundos, es otro de los síntomas de bujías de precalentamiento defectuosas más habituales.

Ese humo indica que el gasóleo no se está quemando por completo debido a una temperatura insuficiente en la cámara de combustión, y suele venir acompañado de un olor fuerte a diésel sin quemar, otro rasgo típico de los síntomas de bujías de precalentamiento defectuosas.

Ralentí inestable y vibraciones justo después de arrancar

Un motor diésel que tiembla o suena irregular durante el primer minuto o dos tras un arranque en frío es otra señal característica. Esto ocurre porque no todos los cilindros están recibiendo el calor necesario para una combustión estable.

Estas vibraciones suelen desaparecer a medida que el motor coge temperatura y logra mantener la combustión por sí solo, lo que confirma que el origen de los síntomas de bujías de precalentamiento está en el precalentamiento, no en otro sistema.

Pérdida de potencia y aceleración pobre

Cuando uno o varios cilindros no reciben suficiente calor, el coche puede notarse con menos fuerza al pisar el acelerador, especialmente durante los primeros minutos tras el arranque en frío.

Este síntoma suele mejorar según el motor alcanza su temperatura de funcionamiento normal, otra pista útil para diferenciar estos síntomas de otras averías más constantes.

Testigo de precalentamiento: cuándo es normal y cuándo no

Al dar el contacto, es normal que el testigo con forma de espiral se encienda unos segundos y luego se apague, indicando que el precalentamiento ha terminado y el motor está listo para arrancar.

Lo que no es normal es que el testigo parpadee mientras conduces, o que se quede encendido después de que el motor haya cogido temperatura. Ojo con un matiz importante: este testigo actúa como aviso general de la gestión del motor diésel, así que un parpadeo no siempre significa síntomas de bujías de precalentamiento concretamente, sino que la centralita ha detectado algún fallo, según explica Motointegrator en su análisis sobre el relé de precalentamiento.

¿También se nota en verano?

Aunque los síntomas de bujías de precalentamiento defectuosas se notan sobre todo en invierno, con las temperaturas más bajas, no significa que en verano estén a salvo. En días cálidos, un fallo leve puede pasar desapercibido porque el motor necesita menos ayuda para arrancar.

Si el fallo ya afecta a varias bujías, el problema puede notarse también en las mañanas de verano, especialmente si el coche ha pasado la noche a la intemperie y las temperaturas han bajado algo respecto al día.

Motores de inyección directa vs. indirecta

El tipo de motor también influye en la importancia real de estas piezas. En los motores diésel de inyección directa, más habituales hoy en día, las bujías de precalentamiento son menos críticas que en los antiguos motores de precámara, aunque siguen siendo necesarias en condiciones climáticas adversas.

En los motores de precámara más antiguos, los síntomas de bujías de precalentamiento defectuosas suelen ser mucho más evidentes y el motor puede negarse directamente a arrancar en frío sin ellas funcionando correctamente, algo que hace que este tipo de motores exija más atención al mantenimiento de este sistema.

Cómo diferenciarlo de otras averías con síntomas parecidos

Antes de dar por hecho que son las bujías, conviene descartar otras causas con síntomas similares: un fallo del relé de precalentamiento (que controla la corriente hacia las bujías), un filtro de combustible obstruido, un problema de turbo o incluso un sensor de temperatura defectuoso.

La forma más fiable de confirmar estos síntomas es con un diagnóstico electrónico mediante escáner OBD-II, que lee el código de error exacto almacenado en la centralita en lugar de adivinar a ciegas.

Cada cuántos kilómetros hay que cambiarlas

No hay una cifra única válida para todos los coches, pero el rango orientativo más habitual se mueve entre los 80.000 y los 120.000 kilómetros, según recoge este análisis de RodesRecambios sobre los calentadores diésel.

Si aparecen estos síntomas antes de ese kilometraje, y se descartan la batería o el motor de arranque como causa, es muy posible que toque adelantar el cambio.

Por qué hay que cambiarlas todas juntas

Aunque solo falle una bujía, la recomendación de los talleres es sustituir el juego completo, una por cada cilindro. Mezclar bujías nuevas con viejas provoca una combustión descompensada entre cilindros, que se nota especialmente en el arranque.

Ese desequilibrio puede acortar la vida útil de las bujías nuevas y generar de nuevo los mismos síntomas antes de tiempo, así que cambiar solo la que falla suele salir más caro a medio plazo.

Cómo alargar la vida de las bujías de precalentamiento

Esperar a que el testigo se apague antes de intentar arrancar, en lugar de forzar el arranque de inmediato, es el hábito más sencillo y efectivo para prevenir los síntomas de bujías de precalentamiento antes de tiempo. Mantener el sistema de inyección limpio y usar combustible de calidad también reduce la acumulación de carbonilla que acorta su vida útil.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los síntomas de bujías de precalentamiento gastadas?

Dificultad para arrancar en frío, humo blanco al arrancar, ralentí inestable y pérdida de potencia durante los primeros minutos son los más habituales.

¿Cada cuántos kilómetros se cambian las bujías de precalentamiento?

El rango orientativo se mueve entre los 80.000 y los 120.000 km, aunque puede variar según el fabricante y el tipo de uso del vehículo.

¿Hay que cambiar todas las bujías aunque solo falle una?

Sí, se recomienda sustituir el juego completo para evitar una combustión descompensada entre cilindros que puede acortar la vida de las nuevas.

¿El testigo de precalentamiento parpadeando siempre indica bujías averiadas?

No necesariamente. Puede deberse también al relé de precalentamiento, al sistema de combustible, al turbo o a otros sensores, por lo que conviene un diagnóstico electrónico.

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