
El fin del coche de combustión en 2035 ha dado un giro que muchos no esperaban. La Unión Europea ha decidido flexibilizar la prohibición total que iba a impedir la venta de coches nuevos de gasolina y diésel a partir de esa fecha, abriendo la puerta a que sigan vendiéndose bajo ciertas condiciones. Te explicamos qué ha cambiado exactamente y cómo te afecta si estás pensando en comprar coche.
Qué se había aprobado sobre el coche de combustión en 2035
Para entender el giro, conviene recordar el punto de partida. En 2023, la Unión Europea aprobó una normativa que prohibía la venta de coches nuevos con motor de combustión a partir del 1 de enero de 2035, dentro del paquete «Fit for 55» para reducir las emisiones de CO2.
En la práctica, aquello significaba que solo se podrían vender coches de cero emisiones en el tubo de escape, es decir, eléctricos puros o de hidrógeno. Los híbridos, incluso los enchufables, quedaban fuera. Sin embargo, la propia normativa incluía una cláusula de revisión obligatoria en 2026, y esa revisión es la que lo ha cambiado todo.
Qué ha cambiado ahora con el coche de combustión en 2035
El cambio clave está en un porcentaje. En lugar de exigir una reducción del 100% de las emisiones (lo que equivalía a la prohibición total), la Comisión Europea ha rebajado ese objetivo al 90% respecto a los niveles de 2021.
Esa diferencia, aparentemente pequeña, lo cambia todo: significa que los fabricantes podrán seguir vendiendo una cantidad limitada de coches de combustión más allá de 2035, siempre que en conjunto no superen ese 10% de emisiones restante. Es decir, el coche de combustión en 2035 no desaparece, sino que queda limitado y condicionado.
Qué coches se podrán seguir vendiendo
Con el nuevo marco, los vehículos que podrán seguir comercializándose después de 2035 incluyen principalmente híbridos enchufables, eléctricos con motor de combustión auxiliar para ampliar autonomía (range extender), y en menor medida, coches de gasolina y diésel que cumplan condiciones muy concretas.
Para compensar ese 10% de emisiones restante, los fabricantes tendrán que recurrir a vías como el uso de acero de bajas emisiones producido en la UE, o combustibles sintéticos (e-fuels) y biocombustibles avanzados, considerados neutros en emisiones porque se producen con energías limpias.
Por qué la UE ha dado marcha atrás
El giro sobre el coche de combustión en 2035 no ha sido casual. Responde a meses de presión por parte de varios gobiernos, con Alemania a la cabeza, y de la propia industria automovilística europea, que advertía de que el objetivo del 100% ya no era viable en el contexto actual.
Entre los factores que han pesado están la fuerte competencia de los fabricantes chinos, unas ventas de coches eléctricos más lentas de lo esperado, la dependencia europea de Asia para las baterías, y el riesgo para el empleo industrial. Frente a Alemania e Italia, países como España, Francia y los nórdicos defendían mantener la prohibición estricta, según recoge Euronews.
Cómo te afecta si vas a comprar coche
Para el comprador particular, este giro sobre el coche de combustión en 2035 aporta algo de tranquilidad a medio plazo. Si estás valorando un coche de gasolina, diésel o híbrido ahora mismo, esta decisión reduce la sensación de «compra con fecha de caducidad» que generaba la prohibición total.
Dicho esto, conviene no sacar conclusiones precipitadas: las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) y las restricciones por etiqueta ambiental de la DGT siguen su propio camino, independientemente de esta decisión europea. Un coche de combustión puede ser perfectamente vendible en 2035, pero eso no garantiza que pueda circular sin restricciones, como explicamos en nuestra guía sobre las etiquetas medioambientales de la DGT.
Qué opinan a favor y en contra
La industria alemana ha recibido el cambio con alivio evidente, defendiendo que mantener abiertas varias tecnologías protege el empleo y la competitividad frente a China. Es la postura de buena parte de los grandes fabricantes europeos.
En el lado crítico, organizaciones de transporte limpio advierten de que esta flexibilización introduce confusión en un sector que ya se estaba adaptando, y estiman que podría reducir la venta de coches eléctricos frente al objetivo original. El debate, lejos de cerrarse, sigue muy vivo de cara a la decisión definitiva.
Qué falta por decidir
Es importante ser claros en un punto: aunque la Comisión Europea ha marcado el nuevo rumbo, la decisión sobre el coche de combustión en 2035 todavía tiene que terminar de concretarse en los detalles legales definitivos. Lo aprobado es la dirección y el porcentaje del 90%, pero la letra pequeña de cómo se aplicará seguirá afinándose.
Por eso, más que un «adiós definitivo a la prohibición», lo correcto es hablar de una flexibilización importante que mantiene el rumbo hacia la neutralidad climática de 2050, pero cambia el camino para llegar hasta ahí.
Preguntas frecuentes
¿Se ha cancelado la prohibición del coche de combustión en 2035?
No se ha cancelado, se ha flexibilizado. La reducción de emisiones exigida baja del 100% al 90%, lo que permite vender una cantidad limitada de coches de combustión más allá de 2035 bajo ciertas condiciones.
¿Podré comprar un coche de gasolina o diésel después de 2035?
Sí, aunque de forma limitada y condicionada. Los fabricantes podrán vender un porcentaje reducido de estos coches si compensan sus emisiones con e-fuels, biocombustibles o materiales de baja huella de carbono.
¿Esto significa que puedo circular sin restricciones con un coche de combustión?
No necesariamente. Las Zonas de Bajas Emisiones y las etiquetas ambientales de la DGT siguen su propia normativa, independiente de esta decisión sobre la venta de coches nuevos.
¿La decisión sobre el coche de combustión en 2035 es definitiva?
Es la nueva dirección marcada por la Comisión Europea, pero los detalles legales definitivos todavía deben concretarse. El objetivo de neutralidad climática para 2050 se mantiene intacto.

