
El sensor de cigüeñal es una pieza pequeña y barata, pero cuando falla puede dejarte literalmente tirado en cualquier momento. Es una de esas averías que conviene reconocer a tiempo, porque los primeros avisos suelen ser sutiles antes de que el coche deje de arrancar del todo.
Te explicamos los síntomas del sensor de cigüeñal averiado, cómo diferenciarlos de otras averías parecidas y cuánto cuesta solucionarlo, tanto si tu coche es de gasolina como diésel.
Qué es el sensor de cigüeñal y para qué sirve
El sensor de cigüeñal (también conocido como sensor CKP) es un dispositivo electrónico situado cerca del volante motor o en la parte frontal del cigüeñal. Su función es informar a la centralita en todo momento de la posición exacta y la velocidad de giro del cigüeñal.
Con esa información, la unidad de control del motor calcula el momento exacto en que debe producirse la inyección de combustible y el encendido en cada cilindro. Sin una señal fiable de este sensor, todo el sistema de sincronización del motor se ve comprometido, y es entonces cuando empiezan a notarse los síntomas del sensor de cigüeñal defectuoso.
Dificultad para arrancar o el coche no arranca
Es uno de los síntomas del sensor de cigüeñal más característicos. Si la centralita no recibe una señal clara sobre la posición del cigüeñal, no puede calcular cuándo debe producirse la chispa ni la inyección, y el motor puede tardar mucho en arrancar o directamente no hacerlo.
Según recoge este análisis de Autopista sobre el fallo del sensor de cigüeñal, en los casos más avanzados el coche puede llegar a no volver a arrancar hasta que se sustituye el sensor.
El motor se cala mientras conduces
Uno de los síntomas más peligrosos: el motor puede pararse de forma repentina mientras circulas, sin previo aviso, porque la centralita pierde por completo la referencia de sincronización.
Esto es especialmente arriesgado en carretera o autovía, ya que perder potencia de forma súbita por los síntomas del sensor de cigüeñal compromete la dirección asistida y los frenos con ayuda de vacío. Si te ha pasado alguna vez sin explicación, conviene revisar este sensor cuanto antes.
Tirones y sacudidas al acelerar
Cuando la señal del sensor llega débil o con interferencias, los inyectores reciben información imprecisa sobre cuándo inyectar combustible en cada cilindro. El resultado son tirones, sacudidas o acelerones aleatorios mientras conduces.
Este es uno de los síntomas del sensor de cigüeñal más fáciles de confundir con otras averías, como bujías en mal estado o problemas de bobinas de encendido, así que conviene descartar el resto antes de dar por hecho el diagnóstico.
Testigo de motor encendido y mayor consumo
La centralita detecta la señal irregular del sensor y activa el testigo de avería del motor en el salpicadero. El código de error más habitual asociado a esta pieza es el P0335, correspondiente al mal funcionamiento del circuito del sensor de posición del cigüeñal.
Además del testigo, es frecuente notar un aumento del consumo de combustible, ya que la centralita puede compensar la falta de precisión inyectando más carburante del necesario, según explica FAE en su guía sobre fallos del sensor de cigüeñal.
Vibraciones, ralentí inestable y lecturas erráticas del tacómetro
Un sensor de cigüeñal defectuoso también puede provocar un ralentí irregular, vibraciones perceptibles con el motor en marcha, e incluso hacer que el tacómetro muestre lecturas inexactas o fluctuantes, ya que este instrumento se alimenta de la misma señal de revoluciones.
En algunos vehículos, este fallo también puede notarse como resistencia al cambiar de marcha, con la caja bloqueada temporalmente en una posición hasta que se detiene y reinicia el motor: otro más de los síntomas del sensor de cigüeñal que suele pillar por sorpresa.
Cómo diferenciarlo del sensor del árbol de levas
Muchos de los síntomas del sensor de cigüeñal son prácticamente idénticos a los de un sensor de árbol de levas defectuoso, ya que ambos trabajan de forma coordinada para sincronizar el motor.
La forma más fiable de diferenciarlos es con un escáner OBD-II que lea el código de error exacto almacenado en la centralita. Intentar adivinar cuál de los dos falla sin diagnóstico es, según coincide este análisis de Autodoc Club sobre el sensor de cigüeñal, la forma más habitual de gastar dinero cambiando la pieza equivocada.
Qué causa el fallo del sensor de cigüeñal
Las causas más habituales de que aparezcan los síntomas son la exposición prolongada a altas temperaturas del motor, la acumulación de suciedad o restos de aceite sobre el propio sensor, y el desgaste o rotura del cableado y los conectores.
De hecho, en muchos casos el sensor en sí está en buen estado y el problema real está en un cable pelado, un conector suelto o corrosión en la conexión, algo que conviene revisar antes de sustituir la pieza completa cuando aparecen síntomas del sensor de cigüeñal.
Cómo prevenir el fallo del sensor de cigüeñal
Aunque no siempre es evitable, algunos hábitos reducen el riesgo de que aparezcan los síntomas antes de tiempo. Mantener el motor limpio, sin acumulación de aceite o suciedad en la zona del sensor, es el primer paso.
Revisar visualmente el cableado y los conectores en cada cambio de aceite también ayuda a detectar corrosión o desgaste antes de que los síntomas del sensor de cigüeñal se conviertan en un fallo intermitente. Y evitar el sobrecalentamiento del motor, atendiendo cualquier problema de refrigeración a tiempo, protege tanto al sensor como al resto de componentes electrónicos cercanos.
¿Puedo seguir conduciendo con el sensor de cigüeñal fallando?
No es recomendable. Aunque en algunos casos el coche sigue arrancando de forma intermitente, el riesgo de que el motor se cale en marcha, incluso en situaciones de tráfico denso o en autovía, hace que sea una avería que conviene resolver cuanto antes por seguridad.
Circular con estos síntomas del sensor de cigüeñal sin diagnosticar también puede acelerar el desgaste de otros componentes que dependen de una sincronización correcta del motor, y complicar aún más el diagnóstico si se suma otra avería encima.
Cuánto cuesta cambiar el sensor de cigüeñal
Es una de las reparaciones más económicas del motor. El precio del componente en sí suele moverse entre 20 y 200 euros según el modelo de coche y el proveedor, a lo que hay que sumar una mano de obra generalmente asequible, ya que el acceso al sensor suele ser sencillo en la mayoría de vehículos.
Antes de sustituirlo, siempre merece la pena revisar primero el cableado y los conectores: en muchos casos, limpiar la suciedad acumulada o reparar una conexión suelta resuelve los síntomas del sensor de cigüeñal sin necesidad de comprar una pieza nueva.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los síntomas del sensor de cigüeñal más claros?
Dificultad para arrancar, el motor se cala en marcha, tirones al acelerar, testigo de motor encendido y mayor consumo de combustible son los más habituales.
¿Puedo seguir conduciendo con el sensor de cigüeñal averiado?
No es recomendable. El riesgo de que el motor se pare de forma repentina en marcha, incluso en carretera, hace que sea preferible resolverlo cuanto antes.
¿Cuánto cuesta cambiar el sensor de cigüeñal?
Entre 20 y 200 euros según el modelo de coche, con una mano de obra generalmente económica al ser una pieza de fácil acceso en la mayoría de vehículos.
¿Cómo sé si es el sensor de cigüeñal y no el de árbol de levas?
Solo con un diagnóstico electrónico mediante escáner OBD-II, que lee el código exacto almacenado en la centralita y evita cambiar la pieza equivocada.

